El gran acierto de este proyecto fue prescindir del dormitorio en la planta baja para lograr un gran espacio abierto donde encontramos la zona de dÃa. Como protagonista la isla de la cocina, amplia, práctica, en la parte trasera se convierte en el banco de la zona de comedor con una mesa donde poder disfrutar de las tertulias sin prisas. A continuación la zona de estar, todo unido e inundado por la luz natural, disfrutando del paisaje que tan bien conocen. La chimenea para caldear las largas tardes de invierno.
Paredes blancas que potencian la luz y dan protagonismo a la madera con toques negros que dotan de personalidad al espacio.
En el dormitorio una fotomural hace de cabecero, potenciando la altura de la pared y envolviendo los sueños en un paisaje mágico.